
Este eslogan que no sé en que medida calaría en la sociedad pero a mí me marcó, no ya por por el objetivo mensaje, sino más bien porque se me quedó grabado en mi memoria como una empalagosa cancioncilla. Hoy en día el limitado concepto patriótico queda totalmente ridículo y pensar en que la economía de un país sólo afecta a ese país es impensable.
La conciencia global actual nos llevaría a actualizar dicho mensaje y convertirlo en: “Aunque el ser humano pueda, el Mundo no puede”.