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martes, 8 de junio de 2010

RANCHITOS en el trabajo.


No se si por extensión doméstica o por un afán de “domesticar” el espacio de trabajo aparecen frecuentemente los ranchitos.


Para su imagen pública las empresas gastan infinidad de dinero en campañas de publicidad, imagen corporativa y diseño de espacios sin tener en cuenta que en la distancia corta es donde se la juegan.
Todos nos hemos enfrentado alguna vez haciendo una gestión a una mesa-escaparate en la que el empleado generosamente compartía con nosotros todo tipo de detalles de sus personalidad: la botella de agua mineral sin burbujas, la caja de bolis bic cristal, la foto de los niños disfrazados en la fiesta del cole, la banderita del insuperable equipo de fútbol, el calendario del transportista habitual o el souvenir de conchitas de aquel pueblecito costero. Directamente proporcional al tiempo que se ocupa el puesto de trabajo y a la generosidad del empleado, dicha mesa estará más o menos repleta.
Los taxis, por ejemplo, hasta hace poco no era raro encontrar un espacio “decorado” al más puro estilo almodovariano tardío. O ese médico que lleva el bolsillo de su bata corporativa rellena de todo tipo de elementos de “merchandaisin”. Debo reconocer que este tipo de cosas me distraen y tengo que hacer un gran esfuerzo por reconducir mi atención. Una vez le conté a uno luciendo en su bolsillo 6 bolígrafos de propaganda y varios elementos más, seguramente innecesarios.

Algunas empresas, para determinado tipo de labores, han empezado a crear un sistema de trabajo realizando microespacios acotados mediante mamparas de una altura media que permite la comunicación visual.
Espacios versátiles que permite al empleado acondicionar su propio espacio según sus gustos y necesidades.
Estos espacios acotados, micro despachos, permiten el desorden dentro del orden. Según la necesidad se incorporan archivadores, cajoneras, armarios, baldas, porta documentos y gavetas. Los paneles se llenan de postits, fotos, gráficos o recuerdos. El espacio común permanece ordenado en una gran cuadrícula uniforme en la que cada espacio se reserva su propio caos.

Por último, un favor: deshaganse de las gomas que cubren el cubilete portalápices, no se aprecia correctamente la concordancia de ornamentos con el estilete abrecartas y el cortapuros. Por otro lado, elementos todos ellos en desuso desde la aparición de la ley antitabaco y el correo electrónico. Gracias.

8 comentarios:

Iratxe dijo...

Lo que más me sorprendió al entrar por primera vez en aquella gran urbe que es Caracas (Venezuela) fue ese montón de casas de barro, placas de zinc, ladrillo, piedra y desechos de todo tipo. Una sobre la otra, una junto a la otra pero ninguna alineada. Vamos, un caos, un desorden...les llaman "ranchitos" todos tenemos uno en casa. Yo lo tengo, y me enorgullezco de ello. Además, lo interesante del tema es que ni tú ni el diseñador, ese que tanto te hizo pensar en dónde poner cada cosa, en cada detalle, nunca pensaisteis en ello. EL "ranchito" va a su bola, tiene vida propia. Parece del mismo Bilbao porque él, y sólo él, decide dónde instalarse. Apasionante!

capichulo dijo...

Esto si que es un temazo.
Como me gustan los ranchitos, es como conocer a la suegra; cuando los ves sabes como va a acabar la obra.

Yo tengo los míos, muy favoritos, superranchos de élite, hiperposh.

El ranchito ni se crea ni se destruye, se transforma.- es megaekologikoa

http://www.youtube.com/watch?v=l-AhCarMOp8

eduardo susaeta interiorista dijo...

iratxe: Hay una clasificación de ranchitos que van desde el aceptado e incluso orgulloso como el tuyo, hasta el que cuando viene una visita tratas de retirarlo o disculparlo.

eduardo susaeta interiorista dijo...

juan:
una cosa es un ranchito y otra Falcon Crest !!!

Anónimo dijo...

ja ja. se lo paso a una compañera que su mesa es como la describes. muy bueno.

Willy Uribe dijo...

"El espacio común permanece ordenado en una gran cuadrícula uniforme en la que cada espacio se reserva su propio caos".

Me apunto esta idea, tiene su punto de intriga.

Un fuerte abrazo, Edu.

eduardo susaeta interiorista dijo...

viniendo de tí todo un orgullo. la letra tuya es "PRO" la mía "am".
suerte con tus libros.

Anónimo dijo...

Ahora mismo quito las gomas de mi cubilete, jajajaj